Concepto de polis

Es una palabra griega que significa ciudad. De ella derivan otras palabras de su mismo origen como pertenecientes a una misma familia, como por ejemplo, política, cosmopolita o policía.

Las polis o ciudades griegas tenían como característica distintiva que eran ciudades-estados, con independencia política, como si cada una de ellas fuera un país distinto, con gobierno y leyes autónomas, unidas entre sí por el sentimiento común de considerarse helenos, y no de integrar un estado único.

Ejemplos de polis griegas que sobresalieron por su importancia socio-política fueron Atenas, Esparta y Corinto, cada una con rasgos característicos, como la filosofía rasgo predominante de la cultura ateniense que legó los pensamientos de sabios como Sócrates, Platón, y Aristóteles; y donde floreció un sistema político antecesor de nuestra actual democracia: la democracia directa, ejemplo para los otros pueblos. Esparta, en cambio, se destacó por ser una polis guerrera.

Se integraban, además de por la ciudad propiamente dicha, por algunas aldeas. La conformación y distinción entre las polis reconocía un origen étnico y cultural diferenciado, y fueron evolucionando desde las ciudadelas del período micénico, hasta su aparición, alrededor del siglo VIII antes de la era cristiana.

Los asentamientos urbanos se ubicaban al pie de la Acrópolis, ciudadela fortificada, que servía de refugio en caso de ataques enemigos. Las polis estaban rodeadas de terrenos destinados a las actividades agrícolas, que pertenecían a los habitantes de esas ciudades. Algunas polis poseían puertos, muchas veces alejados de los cascos urbanos. Estaban en numerosas ocasiones, rodeadas por murallas, para acrecentar la defensa. La actividad pública y comercial se asentaba en el Ágora.