Concepto de prisionero

La palabra prisionero está compuesta por los siguientes términos de origen latino: “el prefijo de antelación “prae”, el “verbo hedere” en el sentido de agarrar o atrapar más el sufijo de pertenencia “ero”. Un prisionero es, entonces alguien que está atrapado. El lugar donde está encerrado el prisionero se denomina prisión, la que puede ser un lugar material como una cárcel o una habitación cerrada de la que no se puede escapar; o algo inmaterial, como cuando decimos que alguien es prisionero del amor, o de sus vicios, o de sus deseos.

Concepto de prisionero

Alguien puede estar prisionero de modo material por varios motivos: por haber cometido un delito y por ello haber sido enviado a prisión, privándoselo de la libertad hasta el término de su condena, aunque en general se reserva el término prisionero, cuando la detención no es legal u obedece a razones políticas o ideológicas.

Los prisioneros de guerra son aquellos que son capturados durante un conflicto bélico, en una batalla, durante la pelea, o por haberse rendido al enemigo. Puede tratarse de integrantes de las fuerzas terrestres, marítimas o aéreas de una nación. Las leyes, especialmente las Convenciones de Ginebra, protegen actualmente a los prisioneros de guerra de maltratos y torturas.

Esto no siempre fue así, pues en épocas remotas los prisioneros eran cruelmente ejecutados, y más tarde se les perdonó la vida, pero se los convirtió en esclavos, o sea se los redujo a la calidad de cosas, lo que determinaba su muerte desde el punto de vista civil. En la antigua Roma, se diferenciaba entre los prisioneros que ellos tomaban en batalla, que carecían de derechos, de los prisioneros romanos tomados por el enemigo. Si sus ciudadanos habían caído prisioneros sin haberse rendido al enemigo, y lograban escapar pudiendo volver a Roma o a una ciudad aliada, se les restituían todos sus derechos, salvo el matrimonio y la posesión, que necesitaban un ejercicio constante, el que habían perdido al ser hecho prisioneros.

Alguien también puede estar prisionero de delincuentes que lo han secuestrado, en general para pedir rescate (secuestro extorsivo). Ejemplo: “El prisionero logró escapar, luego de haber permanecido como rehén de sus captores por tres días, lo que frustró la obtención del rescate solicitado”.

No solo las personas pueden ser hechas prisioneras, sino también los animales, cuando caen en trampas naturales o puestas ex profeso por el hombre, y no pueden huir de ese lugar, o cuando se encierra a los animales en jaulas en los zoológicos, o a los pajaritos, privándolos de su libertad sin ningún derecho.