Concepto de proclama

Proclama es tanto la acción como el efecto de proclamar, verbo que procede del latín “proclamare”, integrado el término por el prefijo “pro” que indica una dirección hacia adelante, y por “clamare” en el sentido de gritar o exigir.

Una proclama es un anuncio escrito o verbal, que se hace de modo público, y se usa en varias situaciones:

Cuando se da inicio a un nuevo Estado, o asume un gobierno, autoridad política o social y se lo anuncia de modo formal, por ejemplo: “Argentina proclamó su independencia el 9 de julio de 1816”, “La Junta Militar que asumió de facto el gobierno argentino el 24 de marzo de 1976, dio a conocer una proclama donde justificaron su asunción ante el pueblo, argumentando vacío de poder, corrupción, falta de planes para erradicar la subversión, etcétera”, “El 16 de abril de 1961, Cuba a través de Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución” “La Segunda República Española fue proclamada el 14 de abril de 1931” o “Felipe VI fue proclamado rey de España el 19 de junio de 2014”.

Concepto de proclama

Es un término también muy usado en el ámbito militar. En los tiempos del Imperio Romano, y durante la época de la anarquía, era usual que la guardia pretoriana o los ejércitos, nombraban a su jefe como emperador. Durante el gobierno de la Tetrarquía, Constantino fue declarado Augusto (emperador) por sus tropas galo-británicas y casi al mismo tiempo, las tropas de Italia y África a las órdenes de Majencio, lo proclamaban a éste, también como Augusto.

Cuando se muestra un sentimiento o una idea y se lo ostenta sin tapujos, también se trata de una proclama: “Juan se proclamó feliz, ante la victoria alcanzada en la competencia” o “Se proclamó partidario del comunismo a pesar de saber que eso le costaría la vida”.

Si alguien se inviste a sí mismo de un cargo, o se atribuye un mérito o una ideología, se denomina auto-proclamación.

En el matrimonio católico, la proclama consiste en el anuncio público en la Misa mayor, durante tres días seguidos, de los nombres de los contrayentes, con el fin de que se denuncien posibles impedimentos. El Concilio de Letrán (1213) las hizo obligatorias.