Concepto de prohibición

La palabra prohibición reconoce su origen etimológico en el latín “prohibere”, vocablo integrado por el prefijo “pro” que en este caso alude a tener algo enfrente o lejos, y por el verbo “habere” en el sentido de “tener” queriendo significar de acuerdo a este antecedente “tener enfrente”, y luego cobró el sentido de “apartar” o “evitar”.

Una prohibición es un obstáculo para realizar o abstenerse de una conducta, que debía estar alejada por ser contraria a la moral, a las buenas costumbres, a las normas morales o a las jurídicas.

Concepto de prohibición

Las sociedades establecieron prohibiciones para sus integrantes desde que comenzaron a formarse, creando tabúes, que eran reglas negativas que se vinculaban especialmente con lo mágico y la superstición, algunos socialmente útiles y otros impuestos en forma caprichosa, pero que acostumbraban al hombre a la obediencia y a la sumisión. Entre otros tabúes podemos nombrar: el incesto, el fetichismo o la zoofilia.

Las religiones también imponen prohibiciones como las de no trabajar algún día de la semana, por ejemplo el Sábado entre los judíos o el Domingo entre los cristianos. En la Biblia se menciona a la manzana como fruta prohibida. Los Diez mandamientos también son prohibiciones de este tipo.

Nuestra propia conciencia, con fuerte influencia social especialmente familiar, formada en la infancia, nos establece prohibiciones, las normas morales, que de transgredirlas, nos vemos acosados por el remordimiento: Prohibición de mentir o de negarnos a dar ayuda.

Las normas jurídicas (leyes, reglamentos, decretos) establecidas desde el Estado, nos marcan prohibiciones para una convivencia social armónica estableciendo sanciones en caso de no cumplirse, por ejemplo no matar, no robar, no estafar, etcétera que si bien coinciden con las morales, en este caso van acompañadas de una condena impuesta de modo heterónomo (desde afuera del propio individuo).

En las legislaciones que aceptan el aborto o el consumo de drogas, estas conductas han dejado de ser jurídicamente punibles o prohibidas, aunque pueden seguir prohibidas para la moral de muchos.

Las prohibiciones sociales se basan en los usos y costumbres, por ejemplo la prohibición de andar desnudo por la calle (que también es moral y puede ser jurídica).

Hay algunos casos de normas sociales y morales, como por ejemplo no arrojar basura a la vía pública o hacer ruidos molestos, que cuando algún reglamento o ley lo establece como conducta prohibida y lo sanciona, pasa a ser una norma jurídica.