Concepto de proselitismo

El origen de la palabra proselitismo es griego. Procede de προσήλυτος que puede leerse “proselytismos”, integrada por el prefijo de antelación “pro”, el verbo “erkhesthai” en el sentido de “venir”, y el sufijo “ismos” que alude a que se trata de una doctrina. Del griego lo tomó el latín medieval o eclesiástico para denominar a la conversión de las personas al cristianismo, extendiéndose más tarde a otras religiones y creencias.

El proselitismo es una acción persuasiva que intenta captar a las personas para que adopten una idea, en general religiosa o política, sumándose a las filas de quienes las comparten y tratan de imponerlas, para adquirir con la incorporación de nuevos miembros o prosélitos, mayor fuerza y poder.

Concepto de proselitismo

En la religión, predicar el evangelio por ejemplo, es un modo de ejercer proselitismo y convencer a los no cristianos a adoptar esa fe, como un mandato que partió del propio Jesús. Algunos autores no usan como sinónimos proselitismo y evangelización, ya que en el primer caso se le asigna una connotación negativa e ilegítima, pues se trataría de usar medios engañosos para lograr su propósito, mientras que en la prédica del Evangelio se intentaría convencer a través de La Verdad revelada en la Biblia. El Consejo Mundial de Iglesias, integrado por 147 iglesias, impide que al evangelizar se ridiculice o menosprecie a otras creencias religiosas, se use violencia física o psicológica, se exploten necesidades o debilidades, etcétera. En el Islam también está prohibido el uso de la fuerza para lograr la conversión religiosa.

En la Política, el proselitismo es el eje y la razón de ser de las campañas electorales en las sociedades democráticas, ya que intentan a través de propagandas radiales, televisivas y gráficas que contienen promesas electorales y acciones diversas, convencer al electorado de que vote a sus respectivos partidos políticos. Se proponen cambios y mejoras que saben que la gente está esperando y deseando, usando palabras y frases ocurrentes, significativas y demagógicas. En general cuentan con un grupo de asesores de imágenes que les dicen como lucir y qué decir; mientras que otros hacen el marketing propio de la campaña proselitista.

Ejemplos: “En su campaña proselitista el candidato a Presidente prometió trabajo y seguridad, aunque nadie le creyó debido a sus antecedentes en otros cargos de gobierno” o “No debes creer en las campañas electorales, son puro proselitismo”.