Concepto de puente

Esta palabra proviene en su etimología del latín “pontis”. Se construyen puentes para sortear obstáculos naturales que impiden el paso, como sucede con los ríos o fosas.

La propia naturaleza le brindó a las personas la posibilidad de observar como un tronco caído entre dos zonas de agua, o de un lado a otro de un pozo, le permitía atravesar lugares que de otro modo sería imposible. Algo similar sucedía con el agua congelada.

Los romanos fueron los grandes constructores de puentes de hormigón o de piedra, siendo el primero digno de mencionarse el puente Sublicio, de mediados del siglo VII a. C. Se destacaron en Roma los puentes en forma de arco fabricados con piedras encajadas entre sí, que podían soportar enormes pesos.

Los puentes colgantes surgieron primero elaborados con plantas de largos y flexibles tallos, llamadas bejucos, que se trenzaban para hacerlas más resistentes. Esto fue perfeccionado, hasta que aparecieron puentes colgantes formados por un arco invertido sostenido por cables de acero. El primer puente de hierro se construyó en 1779, en Coalbrookdale (Inglaterra).

También pueden ser construidos sobre vigas, donde el peso se apoya a regulares intervalos. En la Edad Media se construyó el Ponte Vecchio en Florencia (Italia) que además tiene casitas adosadas a sus laterales. En Dinamarca hay otro famoso puente sobre vigas que se llama Storström. Los puentes de gran extensión se llaman viaductos. Actualmente la fabricación de puentes está a cargo de ingenieros civiles.

En Odontología se denomina puente a una pieza de metal que sirve para fijar los dientes propios con los postizos, y en Oftalmología la pieza que une ambos cristales de las gafas, y se coloca sobre la parte superior de la nariz.

Por extensión puente se utiliza para mencionar cualquier enlace entre dos situaciones o cosas, por ejemplo: “Juan hizo de puente (nexo) en la discusión entre ambos bandos”.