Concepto de romanización

Se conoce con el término “romanización” a la influencia que ejerció Roma en su proceso de expansión territorial desde la época republicana (siglo II a. C) y que se consolidó en el imperio (hasta el siglo III) sobre los pueblos que conquistó, los que fueron perdiendo sus rasgos culturales para adoptar los de la nación conquistadora.

La romanización de las costumbres incluyeron la adopción progresiva del idioma latín, de la moneda, de la vestimenta romana, su arquitectura, religión y la aceptación de sus normas jurídicas, cuya influencia ha llegado hasta nuestros días en el Derecho Civil occidental. El modelo romano y las pautas de vida propias de la ciudad de Roma, especialmente de su patriciado se impusieron en todo el imperio ya sea por vía diplomática o a través de las legiones. Uno de los pilares de su cultura fue la ingeniería civil, caracterizada por la construcción de puertos, puentes, calzadas y acueductos.

Concepto de romanización

Roma primero anexó a su “civitas” a las comunidades del Lacio, incorporando muy prontamente a casi toda Italia como ciudadanos romanos. Los territorios que conquistó fuera de Italia fueron integrados a su dominio; pero los habitantes de ellos eran peregrinos y se rigieron por el Derecho de Gentes (el que tenía cada uno) hasta que recién en el año 212 todos los libres del imperio, por una constitución del emperador Caracalla fueron considerados ciudadanos de Roma.

En África realizaron un proceso de urbanización rápida y uniforme, constituyéndose en una de las provincias romanizadas más óptimamente articuladas al imperio, siendo el centro de radicación de los juristas. África fue usada para el abastecimiento de trigo a Roma y para lograr muchas ganancias de la exportación de aceite de oliva.

En España (Hispania) se instalaron familias senatoriales (en el litoral oriental y en Guadalquivir) mientras que el norte montañoso recién sucumbió en el imperio. Se creó mucha infraestructura y el proceso de urbanización contó con aportes de acueductos, termas, alcantarillado, teatros y circos. Los celtas e íberos adoptaron como idioma, el latín.