Concepto de sacramento

El vocablo sacramento tiene un origen latino. Proviene de “sacramentum”, siendo sacras las cosas sagradas romanas consagradas a los dioses superiores, como los templos y todo aquello consagrado al culto de esos dioses, y “mentum”, referido al instrumento o medio, de hacer que algo sea sagrado. En realidad para que una cosa fuera sacra se necesitaba una ceremonia religiosa llamada “consagratio”, y para que dejara de serlo una contraria llamada “profanatio”. El “sacramentum” se aplicaba al juramento de los soldados romanos, que invocando a esos dioses supremos, necesitaban hacer, para ingresar a las filas de la milicia.

La “legis actio per sacramentum” era una las acciones declarativas (la general) del primer proceso judicial de los romanos, llamado de las acciones de la ley, donde las partes hacían una apuesta sacramental o sagrada primero en especie (ganado: ovejas o vacas) y luego en dinero, que era retirada por quien ganaba el litigio y perdida por quien resultaba vencido.

Para el catolicismo, los sacramentos son signos sensibles de un efecto espiritual, establecidos por Jesucristo, y que fueron confiados a la iglesia, por medio de los cuales, el Creador crea vínculos entre los hombres y Él, y permite lograr la vida eterna a través de la Gracia. Los sacramentos que hacen que los fieles ingresen y se mantengan en la vida cristiana son: el bautismo, la confirmación, la penitencia, la eucaristía, la unción de los enfermos, la orden sacerdotal y el matrimonio.

Para los anglicanos los sacramentos son solo dos: el bautismo y la cena del Señor (eucaristía). Para los luteranos los sacramentos son tres: a los dos antes nombrados y aceptados por los anglicanos, se les añade la absolución o arrepentimiento.