Concepto de secularización

La palabra secularización reconoce su origen etimológico en el vocablo latino “saeculare” cuyo significado es “mundo”, referido a lo que existe en la realidad sensible, que podemos captar por los sentidos o la razón, a diferencia de lo religioso solo accesible por la fe.

La religión ocupó y ocupa un lugar primordial en la respuesta a la finalidad de la existencia; sin embargo la influencia de la religión en ámbitos diferentes del espiritual, e incluso en ese plano, ha ido decreciendo, en lo que denomina secularización, que es precisamente transformar la visión religiosa del mundo en una más centrada en el hombre y sus problemas cotidianos, perdiendo la fe el lugar de privilegio que otrora poseía en todos los asuntos del Estado y la ciudadanía.

El proceso de secularización fue vivido por todas las sociedades, incluso las antiguas. Por ejemplo en la Antigua Roma de la época de la Monarquía, el derecho divino y el humano (“fas” e “ius”, respectivamente) estaban confundidos. Fue la secularización lo que permitió gradualmente diferenciarlos.

Sin embargo, fue recién en el siglo XV con el avance de las ideas humanistas que se produce la agudización de este proceso de secularización, que llega a su apogeo con el Iluminismo característico del siglo XVIII, y su consecuencia la Revolución Francesa, que en su proceso de secularización confiscó las pertenencias de la Iglesia, lo que extendió estas ideas fuera de Francia, como por ejemplo a Alemania, donde el patrimonio eclesiástico pasó a manos del Estado.

También se emplea secularización para referirse a aquel religioso que abandona sus hábitos temporalmente o para siempre, para reincorporarse a la vida civil.