Concepto de sinceridad

La palabra sinceridad, es un sustantivo abstracto, que alude a la calidad de sincero, del latín “sincerĭtatis” con el significado de “libre de impurezas”. Popularmente se han contado historias no comprobadas, de que la palabra nació con la labor de los escultores de estatuas de bronce, muy comunes en la Antigua Roma, pero también costosas, pues el bronce era escaso, por lo cual debieron realizar mezclas de metales, y cera. Este último elemento lo usaban para tratar de que no se notaran las imperfecciones causadas por no usar el material puro.

Concepto de sinceridad

Así resulta que la sinceridad es una virtud que puede ostentar alguien que dice la verdad, que no engaña. Es posible que se mienta sin querer, diciendo algo que se cree verdadero cuando en realidad es falso. Esto no quita la calidad de sinceridad a lo dicho, pues quien emitió el mensaje o expresó su sentimiento, creyó que coincidía con la realidad. Ejemplos: “me gusta que seas sincero, si no estudiaste, admítelo”, “parecía sincero cuando dijo que me amaba, pero me engañaba con mi mejor amiga”, “yo fui sincero, te dije lo que pensaba, pero ahora admito mi error, no fui sincero, pero conmigo”.

Quien es sincero no finge, con lo que genera confianza, elemento necesario para construir cualquier vínculo social con bases sólidas, genuinas y positivas. Quien no es sincero es mentiroso. “No mentir” es el octavo mandamiento bíblico.

No siempre la falta de sinceridad esconde oscuros motivos, de dolo o engaño malicioso, sino que puede obedecer a la necesidad moral de no herir a alguien, como cuando le decimos a un niño pequeño que el dibujo está lindo, pero que intente mejorarlo, cuando en realidad apreciamos que es muy feo.