Concepto de tabula rasa

“Tabula rasa” es una expresión que nos llegó directamente del latín. Tabula es el origen etimológico de “tabla” y “rasa” está traducida al español, ya que en latín sería “rasus” con el significado de raído, liso, sin ningún estorbo. O sea, que sería una tabla que permanece lisa, sin ninguna marca, dibujo o escritura.

Se aplica para referirnos a que algo permanece incólume, por ejemplo: “Su corazón es una tabula rasa, nunca se enamoró ni sintió nada por nadie” o “Hagamos de cuenta que empezamos hoy, que todo lo que manchó nuestro amor se borró, y recomencemos a escribir la historia desde cero, como si se tratara de una tabula rasa”. En materia edilicia se utiliza cuando un lugar se libera de toda construcción para iniciar una nueva obra.

Concepto de tabula rasa

En Gnoseología (Teoría del conocimiento) se utiliza la frase para designar una corriente filosófica y pedagógica que afirma que cuando nacemos no poseemos ideas innatas, sino que todo lo que logramos saber surge como fruto de nuestras experiencias, lo que originó las teorías empiristas. Esta corriente se opone al racionalismo que sostiene que la razón puede alcanzar ideas más allá de lo que nos proporcionan los sentidos, pues existen las ideas innatas, puestas en nuestra mente por la divinidad.

Al Racionalismo pertenecen filósofos como Platón que decía que antes de nacer habíamos participado de un mundo perfecto y que esos aprendizajes se habían inmortalizado en nuestra mente, y para obtenerlos se debía hacer uso de la razón, lo que solo era posible para algunos privilegiados: los filósofos. Otros filósofos que sostuvieron que nuestra mente no es una tabula rasa fueron Descartes, que mediante la duda y confiando en la razón, pretendió encontrar una verdad innegable, la de su propio pensamiento y existencia. Blaise Pascal añadió que también el corazón, además de la razón, ayuda a encontrar la verdad.

Los empiristas comenzaron con Aristóteles que sostenía que el ser humano no nacía con nada impreso en su mente, que era una tabula rasa. Siguieron su teoría, Santo Tomás de Aquino y John Locke, entre otros.