Concepto de tótem

El español adoptó la palabra tótem del inglés, el que a su vez lo tomó de la lengua hablada por las tribus aborígenes norteamericanas de los ojibwe, que empleaban el término que podría traducirse como “familia” para referirse a un símbolo individual (no se transmite por herencia) de hombres o de mujeres (tótem sexual) familiar o de un clan o tribu, que era objeto de adoración, y que en la mayoría de los casos se erigía como una columna de madera (generalmente de cedro) o piedra, tallada y decorada a manera de monumento. Podía tratarse de un fenómeno natural (por ejemplo tótem de volcán, de lluvia o de agua) una cosa, una planta o un animal (podía tratarse de un oso, un pez, halcón, un búfalo o un bisonte) que eran considerados el ancestro de un linaje y les brindaba protección.

Concepto de tótem

La existencia de tótem no fue un fenómeno exclusivo de los primitivos habitantes de América del norte sino un hecho observado a escala mundial en las agrupaciones humanas, en sus primeras etapas de desarrollo. Fueron comunes por ejemplo entre los aborígenes mapuches, que los consideraban como representación de lo sagrado.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud en su obra “Totem y tabú” (1913) trató de hacer un paralelismo entre las exigencias a las que se ve sometido el hombre moderno y los trastornos neuróticos y los sentimientos que experimentaban los hombres primitivos por la culpa que sintieron por haber matado al padre y luego devorarlo, ya que era el único hombre capaz de poseer a las mujeres de la tribu, y por ello eliminaron de sus prácticas sexuales las relaciones incestuosas, fundando la primitiva cultura con reglas éticas y prohibiciones básicas, dando lugar a la exogamia.