Concepto de trovador

Se denomina trovador a aquel que trova, palabra que indica una acción, que en griego se designaba como “trópos” cuyo significado es “vuelta”. El latín convirtió a este vocablo en “trope” entendido como canción, de donde lo tomó el provenzal, bajo la denominación de “trobar”, empleándose para hacer alusión a quienes cantaban las canciones en las cortes entre los siglos XI y XII, que se manifestaron originariamente al sur del río Loira, siendo su primer representante, Guilhem de Peiteu (Guillermo de Poitiers) que ostentaba el honor de ser el noveno duque de Aquitania, y de cuya obra podemos apreciar 11 poemas. Se destacaron además, entre otros, Giraud de Bourneil, Bertrand de Ventadour (de condición humilde) Pierre Vidal y Bertrand de Born. Hubo también algunas mujeres trovadoras como por ejemplo, Marie de Ventadour.

Eran en general personas de posición social alta, que componían sus elegantes letras en género lírico, y que lograron despertar gran entusiasmo en toda la sociedad sin distinción de clases. El contenido de sus canciones versaba sobre temas caballerescos y amores palaciegos. Empleaban el idioma occitano, y representaron el antecedente de la poesía culta. En esto se diferenciaron de los juglares, que en la misma época representaban la poesía y el canto popular, expresados en las plazas y sin rigor poético.

Algunos trovadores elaboraron sencillas narraciones en prosa, habiéndose conservado “Aucassin y Nicolette” historia de amor entre una joven cristiana y un muchacho sarraceno.

En el norte de Francia, a los trovadores se los llamó troveros (trouvères) que cantaban en su dialecto francés, con temas guerreros y espíritu nacional, y se impusieron sobre los trovadores a partir del siglo XV, pues éstos dos siglos antes habían sufrido un gran impacto negativo en su cultura, al ser perseguidos por los cátaros.