Concepto de ungir

La palabra ungir es un verbo procedente etimológicamente del latín “unguere” derivado a su vez del indoeuropeo “eng” = “aceite” que hace referencia a untar con esa sustancia oleosa, lo que posee una alta connotación social y religiosa.

Los pastores usaron el aceite para impedir que los insectos se instalaran en la cabeza de sus ovejas, lo que les hizo comprender que era un modo de protección. Los aceites o bálsamos fueron usados desde la antigüedad como modo de ayudar a la comunicación con la divinidad (como en el caso de ungir a los muertos o a los que se destinaban al sacrificio, para purificarlos) y como rito social de reconocimiento de superioridad.

Concepto de ungir

Entre los hebreos se practicaban tres clases de unciones: la unción común con fines higiénicos y refrescantes, que se practicaba como norma social entre invitados; el oficial por el cual se les reconocía superioridad y propósito supremo, a reyes, jueces o profetas (por ejemplo el rey David recibió la unción de parte del profeta Samuel) y por último, como modo de curar en forma efectiva o simbólica.

La unción es también muy propia del cristianismo. El nombre de Cristo, procedente del griego, significa “ungido”, como exponente del poder de Dios que envió a su hijo al mundo terrenal, siendo ungido de modo directo por el Espíritu Santo, y la unción se practica en varios sacramentos, para confirmar la alianza entre Cristo y sus fieles para cumplir el propósito divino.

Los reyes europeos acostumbraban a ser ungidos, como reconocimiento de su investidura y poder.

Entre los hindúes usan la mantequilla hecha con la grasa de la leche de su animal sagrado, la vaca, se usa para sus rituales religiosos y para quitar a los demonios de algún supuesto poseído, untando su cuerpo con ella.