Concepto de venial

La palabra venial se originó en el latín tardío “venialis” con el significado de “excusable” o “perdonable”, ya que se deriva de “venia” que alude a la “gracia” o al “perdón”, y se usa en el ámbito religioso. Un pecado humano (que puede consistir según San Agustín en un hecho, dicho o deseo contra la ley de Dios) es venial cuando contraría un precepto religioso, la ley divina, de modo leve, sin intención, solo por negligencia, y por ello el actor tras el arrepentimiento puede redimirse.

Concepto de venial

Lo que diferencia al pecado venial del mortal es la ausencia de actitud dolosa y la menor gravedad de la ofensa. En el pecado venial no hay aversión a Dios y el camino hacia Él es aún posible, aunque se encuentre desordenado, pero ese orden aún puede reestablecerse.

La alianza con Dios es afectada pero no es rota por un pecado venial, ya que es un desorden moral y puede redimirse con el arrepentimiento del pecador y la gracia de Dios.

Sin embargo, si no hay arrepentimiento, el pecado venial hace vulnerable a quien lo ejecutó a caer en pecado mortal, y con ello acarrear la muerte espiritual.

La diferenciación es muy sutil. Injuriar a una persona puede ser un pecado venial si se hizo irreflexivamente y al darse cuenta del daño se arrepintió, pero si lo hizo con toda la intención de mancillar el buen nombre de otro es un pecado mortal y debe ser objeto del sacramento de la confesión y cumplir la penitencia, obligatoriamente, para ser perdonados. En cambio, los veniales no necesitan indefectiblemente ser confesados, aunque se recomienda que sí se haga.