Concepto de víctima

Es un vocablo latino con connotación religiosa, que aludía al animal de gran porte, destinado al sacrificio para satisfacción de los dioses, por ejemplo: caballos, bueyes o toros, y en algunos casos, incluso, personas. Los animales de menor tamaño, sacrificados, se llamaban hostes.

Actualmente podemos definir a la víctima como el sujeto pasivo de un daño, ya sea psíquico o físico, económico o moral, producido por ella misma (“Juan es víctima de sus pasiones” o “María es víctima de su propio mal humor”) por otros, sean estos agentes naturales (por ejemplo, “el terremoto causó 15 víctimas fatales”) u otras personas (“Juan agredió a Marcelo, que se convirtió en su víctima”) o cosas (Luis pasó por el edificio en construcción y fue víctima de un accidente al caérsele un andamio encima).

Cuando alguien es víctima de un delito puede demandar la sanción punitiva del delincuente, y si alguien por sí mismo o por las cosas o personas de las que es responsable causó un daño, sea o no constitutivo de un delito, está obligado a la reparación del perjuicio, si ha sido producto de su actitud culposa o dolosa.

Hay víctimas de suicidios, de robos, de lesiones, de homicidios, de terrorismo, de guerra, de malos tratos, de abandono, de alguna enfermedad, de un accidente, etcétera. La connotación del concepto de víctima, es siempre negativo, e implica padecimiento.

Cuando alguien refiere un sufrimiento o daño inmotivado se dice que “se está haciendo la víctima”.

Se llama víctima inocente a aquella que de ningún modo ha colaborado en la producción del daño.