Concepto de violencia política

La violencia consiste en el uso de la fuerza física o psicológica contra una persona o grupos de ellas, o en atentados contra sus pertenencias. Los motivos por los que se ejerce la violencia pueden ser muchos: obtener un rédito económico como en el caso del ladrón, venganza, dominar la voluntad de otro, expresión de un sentimiento de ira, desequilibrio mental, etcétera. La violencia política obedece a un motivo específico, y es el de dirigirse contra los opositores ideológicos, ya sea para que se abstengan de dirigirse contra el sistema o exterminarlos, o atentar contra la política imperante.

Los medios de los que se valen quienes ejercen la violencia política, pueden ser censura de prensa, secuestros, torturas, asesinatos o atentados. Los civiles que realizan actos violentos para imponer sus ideas, se denominan terroristas, y deben ser procesados, si existen sospechas fundadas, para averiguar si sus actos coinciden con un delito, o si es un uso legítimo del derecho de resistencia a la opresión. Muchas revoluciones triunfantes, que lograron cambiar el orden político establecido, reivindicaron la fuerza como único modo de terminar con las tiranías. Cuándo se justifica el uso de la violencia contra la política establecida, es muy difícil de precisar, y en general se lo hace cuando prosperan en sus reclamos. La Revolución Francesa, a la que le debemos el reconocimiento de los derechos naturales del hombre, usó la violencia extrema para imponerse.

Los Estados que reprimen las manifestaciones populares sin arreglo a las normas legales, también son terroristas, con mayor responsabilidad, pues usan el aparato estatal que está facultado para ejercer la violencia en casos extremos, para dirigirlos en contra de los propios ciudadanos.

La violencia política, ejercida desde el poder, es contraria al ideario democrático, que respeta las ideologías de sus adversarios y apuesta al diálogo para solucionar conflictos, y frecuente en gobiernos dictatoriales.