Concepto de acicalar

Acicalar se deriva en su etimología del árabe clásico “ṣiqāl” de donde pasó al árabe hispánico y de allí fue tomado por nosotros, designando el instrumento que se usa para bruñir, lustrar, limpiar o pulir.

Su uso más destacado es con respecto a los armamentos, por lo cual se emplea mucho en el lenguaje militar, ya que las armas metálicas exigen esmero en su limpieza y brillo. En especial se hace referencia al acicalado de las armas blancas, como dagas y espadas, no solo para que luzcan brillantes y cuidadas, sino también para evitar su oxidación.

Concepto de acicalar

En el ámbito de la construcción se emplea acicalar, para hacer referencia al toque final de pulido de paredes y revoques.

Con respecto a personas y animales, el acicalado hace a su aseo personal, que influye en su aspecto y en su salud. Los animales se acicalan en forma instintiva, algunos más que otros. Un ejemplo de ello son los gatos, que destinan mucha parte de su tiempo a su acicalado, lo que hacen gracias a su áspera lengua. Este acicalado permite eliminar suciedades, desparasitarse y evitar infecciones. Las aves también se acicalan mucho sus plumas, pues son su instrumento de vuelo, y por eso deben cuidarlas con esmero. Algunas eligen el baño con agua, y otras lo hacen en la arena.

En los animales superiores, especialmente en los primates el acicalado no solo se hace para favorecer la salud individual sino que adquiere una significación social, aseándose y acicalándose entre ellos, lo que deviene en vínculos más fuertes. Las madres acicalan a sus hijos, las parejas entre sí, y en ciertos casos sirve para limar asperezas vinculares, promoviendo reconciliaciones.

En los seres humanos, el acicalado cumple un rol sumamente importante, individual y social, al punto de que se ha creado una verdadera industria de productos cosméticos y salones de belleza para estimular y fomentar esta actividad, que es una gran fuente de ingresos para quienes brindan los servicios, y de erogaciones para los consumidores.