Concepto de advocación

Encontrar el origen etimológico de la palabra advocación nos lleva irremediablemente a recurrir al latín y es que en dicha lengua se encuentra el término del que procede aquella. Nos estamos refiriendo a advocatīo.

Una vez determinado su origen tenemos que subrayar que el concepto que nos ocupa cuenta con varios significados. No obstante, el más generalizado y común respecto a su uso es aquel que lo define como la protección o tutela que un santo o una divinidad en concreto lleva a cabo sobre instituciones o comunidades que llevan su nombre.

Forma, por tanto, esta que básicamente se utiliza para identificar claramente a una determinada entidad y recordar de esta manera alguna circunstancia concreta de su pasado. Un ejemplo de ello sería la siguiente frase: Esta iglesia está marcada por su advocación a San Sebastián, ya que dicha figura protegió hace siglos a sus habitantes de una epidemia.

De la misma manera hay que subrayar que el concepto que nos ocupa también es utilizado para referirse a una denominación complementaria que va acompañado el nombre de un santo o una divinidad y que trata de determinar una señal o una característica de aquellos en base a un acontecimiento concreto o a una virtud. Así, por ejemplo, se puede hablar de la Virgen de la Esperanza.

Además de todo lo citado respecto a este término de advocación es necesario puntualizar también que en el pasado el mismo era utilizado como sinónimo de abogacía, es decir, se empleaba para hacer mención a lo que es la profesión y el ejercicio que lleva a cabo un abogado.