Concepto de ancla

En la palabra latina ancora es donde se halla el origen etimológico del actual término de ancla. Este puede definirse como todo aquel instrumento de hierro forjado que se utiliza para aferrarse a lo que es el fondo del mar y sujetar de este modo una nave o embarcación en concreto.

Asimismo hay que subrayar que dicha ancla tiene forma de anzuelo doble o de arpón y se compone además de una caña o barra que se caracteriza porque posee unos brazos que terminan en uña.

En este sentido, merece la pena resaltar que dicho instrumento puede clasificarse en varios tipos entre los que se encontrarían el ancla de una uña que es aquella que sólo tiene un brazo y que se clava en la tierra con su amarra para sujetar un buque; el ancla sin cepo que es el que no tiene brazo; el ancla campera de uñas que es el que posee los brazos demasiado abiertos o el ancla sin arganeo que es el que se usa con cables de cadena.

No obstante, hay que destacar que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua determina una segunda acepción para el concepto que nos ocupa. En este caso, la definición es la de una pieza de metal que se emplea en el ámbito de la Arquitectura y que se caracteriza porque se coloca en el extremo de un tirante con el objetivo de asegurar muy bien la función que realiza este.

Asimismo, también merece exponerse que existe un sinfín de expresiones que incorporan la palabra ancla. Un ejemplo de ello sería, por ejemplo, “tragar el ancla” que viene a definir a aquella situación en la que el fondo marino está tan blando que el ancla se entierra en él.