Concepto de antonomasia

La palabra antonomasia nos llegó al español desde el latín “antonomasĭa” que a su vez tomó este término del griego “αντονομασια”, integrado por el prefijo “αντι” que indica que algo está en lugar de otra cosa, y por el sustantivo “ονυμα” que indica “nombre”. O sea que en sentido literal, antonomasia es nombrar a algo o a alguien no por su nombre propio o personal, sino por un atributo particular, una idea que lo caracterizó, una hazaña, el lugar donde nació, etcétera, como por ejemplo, cuando se le dice al futbolista Diego Maradona “El Diez”, a París, “La Ciudad Luz”; a Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, se los conoce como “Los Reyes Católicos”, al escritor Cevantes, como “El manco de Lepanto” o a Ernesto Guevara como “El Che”. Muchas veces el calificativo pasa a ser el nombre propio, ya que se identifica de una manera particular con el sujeto u objeto al que se le aplica.

Concepto de antonomasia

Puede ser que las características de todo un grupo se le aplique a un solo individuo, como el caso de que a Aristóteles se le nombre como “El Filósofo” aunque también puede suceder lo opuesto y nombrarse a un ser con el nombre del más representativo, mostrando su similitud con aquel que se toma como modelo: “Es un Messi” si juega bien al fútbol o “Es un Gandhi” si es un pacifista.

En otro sentido, antonomasia, cuando va precedida por la preposición “de” cobra el significado de que determinado sustantivo es el más representativo de su especie, el más destacado o famoso, por ejemplo: “Lucifer representa al mal por antonomasia”, “El perro, por antonomasia es el animal fiel” o “París, por antonomasia es el centro de la moda”.

Como podemos apreciar, en la antonomasia, prevalece la subjetividad en la determinación de quien es el más calificado para representar a todo un grupo o a qué individuo particular le corresponde ser el que refleja el modelo.