Concepto de aquiescencia

El origen de la palabra aquiescencia la hallamos en el término latino “acquiescentia”, que a su vez se deriva del verbo "acquiescere", palabra integrada por el prefijo AD y por QUIESCERE que puede traducirse como reposar o descansar, lo que llevó a utilizarla en el sentido de sentir tranquilidad frente a un asunto; siendo su significado actual el de conformidad, autorización, consentimiento, anuencia, adhesión o acuerdo.

No se usa mucho en lenguaje coloquial, pero sí en ámbitos académicos. Ejemplos de uso: “tengo la aquiescencia de mi jefe para retirarme temprano” o “ambos padres deben prestar su aquiescencia para que un hijo menor de edad pueda salir del país” o “sin tu aquiescencia jamás me habría animado a asumir el desafío”.

Concepto de aquiescencia

Es muy frecuente su utilización en el ámbito jurídico, especialmente en materia contractual donde para que surja el vínculo que obliga a las partes, debe existir consentimiento o aquiescencia de todas ellas, para que lo que hayan dispuesto valga como ley para ellas, siempre que lo acordado sea lícito y posible, y que las partes tengan capacidad de obrar. La aquiescencia puede se expresa o tácita, salvo que la ley establezca requisitos formales específicos. En ciertos casos la aquiescencia solo consiste en consentir las pautas establecidas por quien impone las reglas, como ocurre en los contratos de adhesión.

En Psicología, la aquiescencia para algunos autores e investigadores constituye un rasgo de la personalidad, que se muestra cuando la persona responde a tests donde debe contestar por sí o por no, o por verdadero o falso, eligiendo el sí o el verdadero en todos los casos, sin reflexionar, y por ello los resultados del test no resultan valederos. En realidad actualmente se cree que esto responde a la ambigüedad de los ítems.