Concepto de arena

En el latín es donde encontramos el origen etimológico del término arena, más concretamente en la palabra arēna. Un concepto el que nos ocupa que puede definirse como todo aquel conjunto de partículas disgregadas de las rocas que se acumulan tanto en lo que son las orillas de los ríos como en las del mar.

En este sentido, habría que dejar patente que cada una de esas mencionadas partículas se llama grano de arena. Y no sólo eso sino que también podemos subrayar que la misma está conformada por una serie de componentes entre los que destaca especialmente el sílice, aunque también pueden hacer acto de presencia el yeso o el hierro.

Partiendo de dicha acepción está claro que la arena que nos viene a la cabeza es la que forma parte vital de las playas. Así, por ejemplo, se habla de la blanca y suave arena de las playas del Caribe.

No obstante, no es el único significado que tiene el concepto que nos ocupa. Así, en el ámbito taurino suele hablarse de arena para referirse a lo que es el terreno central de una plaza de toros, el ruedo, donde el matador realiza sus faenas.

Una acepción esta última que tiene su origen en la época romana en la que los gladiadores se enfrentaban entre sí y contra diversos animales peligrosos en los circos. Allí, el centro de los mismos, donde tenían lugar las batallas y luchas, también era llamado arena. Un ejemplo podría ser el siguiente: Espartaco derrotó a su rival que cayó muerto en la arena.