Concepto de áspero

La palabra áspero se originó en el latín “asperum” en el sentido de designar un material que resulta rugoso al tacto, rasposo, dando una sensación desagradable y opuesta a lo terso, delicado y suave.

Se trata de un adjetivo que por extensión no solo se aplica a superficies rugosas, como por ejemplo una lija o una madera sin lustrar, sino a todas aquellas sensaciones que resultan desagradables al oído, al gusto o al olfato, y también a aquellas personalidades irritantes. Por ejemplo:

“Mi vestido es de una tela áspera y por eso me raspa y me lastima la piel”, “La arpillera es una tela áspera”, “Su voz era áspera, ronca y desagradable, por eso me asustaba”, “El olor áspero del corral no invitaba a quedarse mucho tiempo allí” o “El carácter áspero de mi prima aleja a todos sus familiares y conocidos, y se siente muy sola”.

Una pelea áspera es aquella donde las partes se mantienen firmes en sus posiciones y la situación va tomando carácter violento. Las palabras ásperas son aquellas que no reconfortan sino que resultan agresivas.

Los terrenos abruptos también son calificados como ásperos, por ser dificultosos y peligrosos de transitar. Del mismo modo, el clima se dice que es áspero cuando se encuentra desapacible.

No siempre es una cualidad negativa. La aspereza de algunas cosas a veces es necesaria y útil como ocurre con el papel de lija, ya que si fuera suave no serviría para desgastar las superficies.

En la costa central peruana, cercano al río Supe (en su margen derecha) existe un complejo arqueológico denominado “Áspero”. La zona es cuna de la civilización andina. Se trataba de un lugar con colinas de arena que actualmente es un humedal. Allí se edificaron grandes pirámides.

En Música, “Áspero” es el título de una canción de “Ataque 77”, banda argentina de punk rock, donde explica que es áspero reconocer ciertas verdades, sobre algunas cosas que son más simples de lo que las hacemos los humanos.