Concepto de astringente

En el latín es donde encontramos el origen etimológico del actual concepto de astringente. En concreto se halla en la palabra adstringens. El significado que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua le da a aquel es la de una singular capacidad que tienen algunos elementos.

Más exactamente se determina que se refiere a todo aquello que, al entrar en contacto con la lengua, produce en la misma una sensación que está a medio camino entre el amargor y la sequedad. En este sentido, hay que subrayar que esto es algo que consiguen ciertas sales metálicas. Ejemplos de ello son algunas infusiones de té así como dátiles o caquis cuando no están maduros.

No obstante, no es la única acepción que tiene el término que nos ocupa. Así, también se determina en el mencionado diccionario, que aquel se puede utilizar como adjetivo para referirse a todo aquel alimento o remedio que tiene la capacidad de astringir.

Astringir no es más que el sinónimo de apretar, sujetar o constreñir. Por tanto, de todo ello se deduce que astringente es una sustancia que se aplica exteriormente y que ejerce una función de retraer los tejidos con la que se da lugar a que pueda desempeñar labores de tipo antihemorrágico, antiinflamatorio o también cicatrizante.

En este sentido, partiendo de dicho significado, hay que subrayar que entre las sustancias que tienen este poder o capacidad se encuentran el suero salino, la quina, el acetato de plomo, las sales de bismuto o el aceite esencial de ciprés.