Concepto de atractivo

Proveniente en su etimología del término latino “attractīvus” la palabra atractivo significar atraer, trae para sí, desear alguna cosa, persona o relación, para hacerla propia. Quien posee atractivo reúne las condiciones y cualidades para que sea digno de inclinar la voluntad de otro hacia él.

Lo atractivo depende de las expectativas generadas con respecto al objeto del que se trate. Una flor será atractiva por su aroma y por sus colores, un pájaro podrá serlo por sus tonalidades o su canto, un lugar turístico por sus dones naturales como playas, sierras, montañas o nieve o el confort que brindan sus instalaciones; dependiendo mucho de la subjetividad de quien siente la atracción. Ejemplo: “siento un gran atractivo por las montañas, en cambio mi esposo siente atractivo por el mar”. Por lo tanto que algo resulte o no atractivo es algo subjetivo; incluso algunas personas sienten atractivo por visitar lugares inhóspitos a los que ven como un desafío.

Con respecto a las personas su atractivo puede residir en su belleza física, en sus cualidades morales, en su simpatía, en su bagaje cultural, en su bondad, en su inteligencia, en su misterio, o en su gracia. Por ejemplo “Juana tiene un atractivo sobre mí, no es bonita pero me gusta mucho conversar con ella”; “me resulta atractiva la vida de Ghandi, fue una persona que llenó su vida de amor y paz”.

En el ámbito de los negocios éstos pueden resultar atractivos porque dejan grandes ganancias, porque importan pocos riesgos y muchos beneficios, porque no necesitan de grandes inversiones ni de tiempo ni de dinero, etcétera.