Concepto de atributo

La palabra atributo nos remite en su etimología al latín “adtributus” que es un participio del verbo “adtribuere” compuesto por “ad” que significa “lo que se aproxima a” y “tribuere” = distribuir, que tiene relación con el reparto entre las tribus que componían en sus inicios el Estado romano (de latinos, sabinos y etruscos).

De allí que el atributo es lo que se asigna a alguien o a algo, en cuanto a virtudes o características, vinculándolo de un modo sustancial. Ejemplos: “sus atributos más notables son su sencillez y perseverancia”; “el petróleo puede ser de color negro o más claro, siendo estos atributos lo que permiten distinguirlo entre petróleo asfáltico, en el primer caso, o parafínico en el segundo”.

En Gramática, cuando una o más palabras se usan para calificar a otras se denominan atributos. Pueden ser sustantivos, como por ejemplo “Sarmiento es el maestro argentino” (el maestro es atributo). Otras veces son adjetivos, que pueden estar unidos por un verbo que actúa como cópula: “el niño se muestra vivaz”. Existen proposiciones sustantivas que cumplen la función de un atributo: se componen de un artículo seguido de “que” o de “quien” si se trata de una cosa o persona, respectivamente: “El muro es el que está pintado” “la niña es quien tiene dos trenzas”.

En Derecho, se denominan atributos de la personalidad, a aquellas características y aspectos sociales que van de tal modo unidos a la personalidad que son inseparables de ella, teniendo consecuencias jurídicas. Estos atributos son: el nombre (que sirve para que identifiquemos a cada persona en su individualidad y pueda ser ella y no otra la que adquiera derechos y se responsabilice por sus acciones); el domicilio (real, legal, procesal o fiscal) que sirve para ubicarla; el estado civil (nacionales, extranjeros, casados, solteros, divorciados, separados o viudos) y la capacidad.