Concepto de banalidad

La banalidad es un sustantivo abstracto que se deriva de lo banal, adjetivo que califica a lo cotidiano, lo que no sale de lo común, y por ello resulta vulgar y es escasamente interesante. Es un término que se originó en el medioevo francés, donde “ban” designaba lo relativo al feudo, ya sea por corresponder al señor feudal o al conjunto de los miembros del señorío, como los molinos, las fraguas o los hornos. Estas banalidades, sin embargo necesarias para la explotación del terreno y la producción agropecuaria, se pagaban en especie por su uso, con lo obtenido del trabajo, por ejemplo se entregaba parte de la cosecha o de la harina.

Concepto de banalidad

Decimos que se trata de una banalidad a lo que no le damos importancia, por ejemplo: “Es una banalidad ponerse a discutir sobre el costo en dinero del tratamiento médico de nuestro tío, cuando entre todos podemos reunirlo, y con ello recuperará la salud” o “La vida de Sofía está cargada de banalidades, sólo le interesa pasear y divertirse y no piensa en nada trascendente”.

Sin embargo la banalidad es algo subjetivo y merece ser apreciado desde las características particulares de cada caso. Jugar puede ser una banalidad para un adulto que lo hace habitualmente restando mucho tiempo a sus obligaciones; pero para un niño especialmente los más pequeños, dedicarle al juego muchas horas de sus días es absolutamente necesario para su buen desarrollo físico y mental. Realizar actividades banales son también importantes para los adultos aunque sea durante un rato por día o en período de vacaciones, pues nuestra mente debe relajarse de estar todo el tiempo ocupada en cosas profundas que muchas veces nos tensionan.

Hanna Arendt (1906-1975) fue la autora de un libro titulado “Eichmann en Jerusalén” que tiene por subtítulo “Un informe sobre la banalidad del mal”. Eichmann fue un genocida que fue sentenciado a la horca, y la autora consideró, en opinión sumamente polémica, que dichos crímenes no fueron producto de un alma monstruosa, sino de darle poca importancia a sus actos de crueldad que le servían para ascender en el régimen nazi, cuyas reglas no analizó en profundidad y las acató con extrema obediencia.