Concepto de bueno

La palabra bueno proviene del latín “bonus” y su significado alude a aquello que cumple las particularidades esperadas para la especie de que se trate. Así, una persona es buena cuando su obrar resulta apropiado al género humano, según lo que cada cultura valora como positivo, o cuando cumple las normas morales, sociales, religiosas o jurídicas de la comunidad que integra. Un jugador de fútbol será bueno, cuando sea útil para el rendimiento del equipo, un perro será bueno si es dócil, en el caso de estar destinado a compañía, o guardián, si esa era la finalidad que tuvo en cuenta su amo.

También puede aplicarse a las cosas, si cumplen su fin, si son duraderas, si poseen calidad, refinamiento buen gusto, y en su caso sabor, si es una comida, aroma si es un perfume, etcétera. Ejemplos: un buen plato de comida, una buena casa, o un electrodoméstico bueno.

Lo bueno como cualidad humana, es objeto de estudio de la Ética, disciplina filosófica que distingue los actos buenos de los malos. Sin embargo cada filósofo intentó su propio concepto de “lo bueno”. Para el filósofo griego Aristóteles (384-322 a. C) todas las acciones humanas se hacen para un fin, que se encadenan como medios hacia otros fines hasta llegar al fin último, que le otorga sentido a cada vida humana. Ese fin es la felicidad, a la que solo puede llegar el hombre bueno, que es el hombre prudente y virtuoso, que vive sin excesos. Para el filósofo inglés del siglo XIX, Stuart Mill lo bueno se identifica con lo útil, que a su vez nos conduce al placer, que es la felicidad. La medicina por ejemplo es buena porque es útil, al servir para prevenir y curar enfermedades. Para el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) lo bueno es cumplir con la ley moral, impuesta por nuestra razón.

También se usa bueno para aceptar alguna propuesta, por ejemplo: – ¿Quieres venir el sábado a visitarme? – Bueno.