Concepto de candor

Si buscamos el origen etimológico de la palabra candor debemos tener claro que lo encontraremos en el latín y más concretamente en el término candor. Un concepto, el actual, que viene a emplearse para definir a una persona que se caracteriza por su sencillez, sinceridad, ingenuidad, inocencia y pureza de ánimo.

Pero no sólo se utiliza para describir a alguien sino también para dar a conocer las buenas virtudes que tiene una cosa, una etapa o una característica personal de un ser humano. Así, por ejemplo, es frecuente que se haga referencia a “no hay otro momento en la vida como ese, bendito sea el candor de la infancia”.

No obstante, como decíamos anteriormente, también puede utilizarse dicho concepto para definir un aspecto concreto de una persona. De esta manera, una frase que ejemplifique esto podría ser: “Lo que más llamaba la atención de aquella joven era, sin duda alguna, el candor de su mirada”.

Por todo ello, podríamos decir que el uso del término que nos ocupa viene a caracterizarse porque siempre va asociado a algo positivo. Y es que hablar del candor de alguien, de una característica personal o de una circunstancia es hablar de que ello no encierra en sí ningún tipo de maldad, sino todo lo contrario.

Así, los antónimos de este término serían picardía, malicia o ardid. Y a ellos se sumaría otro, suciedad. Y es que el concepto que estamos abordando, candor, tiene un segundo significado: suma blancura, según subraya el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.