Concepto de capricho

Capricho es un vocablo originado en el italiano “capriccio”, posiblemente por se “capra”, un animal, la cabra, que se mueve ágilmente, pudiendo brincar de modo alocado e imprevisible. Así por extensión, se denomina capricho a toda idea repentina, no analizada al tamiz de la razón, que trata de imponer la persona que la sostiene sin escuchar argumentos en contrario. Quien habitualmente se comporta de esta manera se dice que es un caprichoso.

Ser caprichoso es una característica propia de los niños (aunque no exclusiva). Es común verlos enojados y dando muestras de ataques de furia cuando quieren imponer su voluntad, sin escuchar motivos que los hagan deponer su actitud, ya sea para que les compren un juguete o golosina, para no ir al colegio, no asistir a una reunión social, etcétera. También cuando se les dicen que no toquen algo, y lo hacen solamente para desobedecer la orden. A veces los caprichosos lo son toda su vida.

En el amor también se habla de capricho, cuando se trata de un sentimiento impulsivo, antojadizo y descontrolado, que no admite negativas ni obstáculos para tratar de ser correspondido.

En arte son manifestaciones caprichosas, ya sea de música, pintura o poesía las que se manifiestan sin sujetarse a reglas, y se basan solo en la inspiración momentánea, siendo expresiones libres y muy imaginativas.

La expresión “capricho del destino” se refiere a situaciones que no podemos explicar por qué sucedieron “Perdí toda mi fortuna a pesar de haber trabajado siempre, por un capricho del destino” o “Te volví a encontrar por un capricho del destino”.