Concepto de cardinal

La palabra cardinal proviene en su etimología del vocablo latino “cardinalis” con el significado de principal o fundamental, derivado a su vez de “cardinis” que puede ser traducido como bisagra. En la Brújula, designa los puntos principales de orientación: el norte, el sur, el oeste o el este.

En Teología, las virtudes cardinales son las cuatro más importantes, base de las demás, y son la justicia, para entender lo que a cada uno le debe corresponder; la prudencia, para no actuar sin pensar previamente; la templanza para poner freno a nuestros instintos; y la fortaleza, para sobreponerse a las adversidades.

Se aplica en Matemática, con respecto a un número que designa cantidad (1, 2, 3…) en forma entera, en serie finita o no (infinita): “asistieron solo quince personas al evento”; y no se refiere a la posición que ocupa con respecto a otros números (primero, segundo, tercero…) que es la función de los números ordinales.

Los números cardinales pueden funcionar como adjetivos (un niño, dos vacas, mil maneras) o como sustantivo, cuando se designa el número en particular: “El dos es el número de mi suerte”. “Cientos” y “miles” también funcionan como sustantivos: “cobró miles (o cientos) de dólares”. Cuando a los números cardinales les precede un artículo expresado en plural, se usa para designar todos los elementos que integran el conjunto: “los dos hermanos lo hicieron”. El género solo varía en los números cardinales cuando se trata del uno, ya se encuentre solo, o en terminación de número: “una manzana” o “veintiuna aceitunas”.

En Economía, se trata de medir la utilidad de un bien o servicio, que es subjetiva, en términos numéricos, y los que aseguran que esto es posible, hablan de utilidad cardinal.