Concepto de caridad

Del latín “caritas” la palabra caridad alude a carencia, aunque ya Cicerón la usó como sinónimo de amor a la patria o entre padres e hijos. Desde el cristianismo, se la vincula con “charitas” que en griego se traduce como amor o generosidad, convirtiéndose bajo las enseñanzas cristianas en una virtud teologal, al igual que la fe y la esperanza.

Consiste en el amor desinteresado hacia los semejantes y sobre todo a Dios, en cumplimiento de cuya misión se instrumenta, sintiendo ese cariño igual que el que se experimenta por uno mismo.

Reconocida ya la caridad como mandato moral del judaísmo, es llamada en hebreo “Tzedaká” cuyo significado es justicia, y está avalada por la Torá.

La caridad se convirtió en un mandato de Cristo, que supone una exigencia ineludible para todo cristiano si desea ser considerado tal. Significa dar sin esperar recompensa, por el solo hecho de brindar amor, sintiéndonos felices con la dicha ajena, por el amor a Dios.

Son actitudes caritativas dar una limosna a un pobre o a todo aquel que lo necesite, o a alguna institución de ayuda comunitaria. Las fundaciones son entidades cuya finalidad es la caridad. Su origen se remonta al Imperio Romano durante la época cristiana, misión de ayuda a los necesitados a cargo de las iglesias en esa época. Actualmente se concede a las fundaciones exenciones impositivas.

La donación de órganos es en la actualidad un gran acto caritativo, pues significa apostar a la vida de otra persona ante el dolor personal por la pérdida de un ser querido. Es aceptado por casi todas las religiones como un acto generoso y de amor a Dios y a los semejantes.