Concepto de continuidad

El origen etimológico de la palabra continuidad nos lleva al latín “continuitas”, vocablo integrado por el prefijo de unión o globalidad, “con” y por el verbo “tenere” en el sentido de poseer o tener.

Una continuidad se refiere a poseer algo sin interrupciones, o sea en forma permanente. Algo que es continuo, entonces es lo que se presenta sin pausas. Por ejemplo: “No puedes interrumpir el paso del tiempo, él transcurre con vertiginosa y segura continuidad” o “La continuidad de tus estudios está asegurada si eres responsable y dedicado, ya que yo me haré cargo de todas tus necesidades para que no pierdas ningún año”.

Las funciones matemáticas continuas son aquellas que se dibujan en forma gráfica sin necesidad de levantar el lápiz. Las variaciones en la función son suaves y no saltos de sus valores de modo brusco.

En Cine, la continuidad, también llamada “raccord” es lo que hace que el espectador, entre un plano y otro, no observe interrupciones, para que los logre ver en forma secuencial.

En lo Político la continuidad de una forma de gobierno implica que en las próximas elecciones gane un candidato de la misma ideología que el gobernante actual, o en caso de permitirse, el mandatario sea reelegido, para asegurar así que se sigan aplicando los mismos planes. La continuidad democrática se refiere a que los gobiernos no sean interrumpidos por un golpe de Estado.

En Economía, un plan de continuidad del negocio es aquella estrategia que planea recuperar en un corto o largo plazo la estabilidad de un negocio que ha sufrido alguna crisis, para lograr que siga operando, previendo soluciones y anticipando problemas.

En Historia, la continuidad de los hechos supone la existencia de un discurrir de los acontecimientos sin grandes saltos o revoluciones, sino como un proceso gradual. Por ejemplo, para esta postura, el Renacimiento no habría sido un corte abrupto con el oscurantismo medieval, ya que en los últimos años de la Edad Media habrían comenzado a gestarse ideas científicas.

En el Derecho Laboral, atendiendo a la necesidad de proteger al trabajador y su fuente de ingresos, existe un principio, llamado de continuidad de la relación laboral, por el cuál en caso de conflicto, y de ser posible, se resuelva el mismo sin afectar la relación de trabajo, o sea que el trabajador pueda seguir desempeñándose en su puesto. Por ejemplo si alguna cláusula de su contrato resulta nula, sea ésta la que se elimine y no todo el contrato.