Concepto de convicción

La palabra convicción proviene en su etimología del vocablo latino “convictĭonis” y alude a sentirse dueño de una verdad, estar seguro de algún conocimiento, independientemente de ello sea verdad. Quien tiene convicción no duda, puede o no escuchar opiniones diferentes, pero se mantiene firme en su creencia. De allí la diferencia entre creer en algo suponiéndolo cierto, y estar convencido de que es realmente así.

Si cambia su manera de pensar, la convicción muere, pudiendo volverse escéptico u originarse una nueva convicción. Por ejemplo: “Yo era muy creyente, tenía la convicción de que Dios existía, pero la vida y sus avatares, las desgracias que sufrí, me volvieron profundamente ateo, y ahora afirmo con convicción que Dios no existe”.

Concepto de convicción

Las convicciones pueden generarse por haber experimentado sobre la cuestión y haberse logrado evidencias: “Tengo la convicción de que si estudio mucho aprobaré, ya me ha pasado muchas veces, siempre que reprobé fue porque me faltaron conocimientos” o puede nacer de una simple intuición o de la fe: “No sé por qué, pero tengo la convicción de que este año encontraré el amor de mi vida” o “mi convicción cristiana nace de mi profunda fe”.

Las convicciones van creando en cada uno de nosotros, un sistema de creencias y valores que nos hacen únicos, pues si bien podemos compartir con otros algunas convicciones, es muy difícil hallar personas cuyas convicciones totales sean idénticas.

Sócrates tenía la convicción de que no sabía nada; Descartes de que dudaba, y por ello existía; la madre Teresa de Calcuta de que su vida cobraría sentido en la ayuda a los más necesitados; Juan Domingo Perón en que la política debía orientarse a la justicia social, etcétera. Las convicciones pueden también ser negativas e infundadas y hacernos mucho daño: “Tengo la convicción de que tengo una enfermedad incurable, aunque aún no he ido al médico, pero realmente me siento mal” o “Ya no intentaré más nada en la vida, tengo la convicción de que nací con mala suerte”.

Quien tiene convicción está tan seguro de que lo que piensa es así, que suele transmitir seguridad cuando lo expresa.