Concepto de cura

La palabra cura, proviene en su etimología del latín “cura” cuyo significado es cuidado; y alude por una parte, el remedio para ciertas dolencias físicas, (heridas, lesiones, enfermedades crónicas o agudas) y/o espirituales, refiriéndose a medicamentos, o tratamientos médicos, odontológicos o psicológicos. También pueden actuar como cura de ciertas enfermedades la gimnasia, como modo de mantener el cuerpo activo o combatir la obesidad, que a su vez es fuente o agravante para otros padecimientos; o las distracciones si se sufre de stress. En casos de stress agudo o depresiones, puede recurrirse a la “cura de sueño” para obtener mayor relajación en la persona mediante el suministro de sustancias hipnóticas.

Se habla de curas milagrosas cuando se atribuye la sanación de las dolencias a fuerzas sobrenaturales que no pueden explicarse por obra de la ciencia. Los que ejercen legalmente el arte de curar son los médicos, y otros profesionales de la salud, como enfermeros, odontólogos, psicólogos, podólogos, etcétera. Quienes se atribuyen esa función sin poseer título habilitante se denominan curanderos, que prescriben ciertas hierbas o pronuncian palabras o ciertos rituales que supuestamente ejercen poderes sobre los pacientes. Los curanderos actúan en el marco de la ilegalidad.

También se llaman curas a los sacerdotes católicos encargados espiritualmente de una parroquia, y que se encargan del “cuidado” de sus fieles, obrando en nombre de Cristo.

Otra acepción de la palabra cura es la referida a la conservación de alimentos, sobre todo, carnes, a través del uso de una combinación de sal, azúcar y nitratos. El mate, si es de madera o de calabaza también debe curarse, para hacerlo apto para su fin, tapando los poros, dejándolo reposar con yerba.