Concepto de curtiembre

El término curtiembre es, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un sinónimo de la palabra curtiduría que viene a definir al lugar donde se realiza el curtido o lo que es lo mismo el proceso mediante el cual las pieles de diversos animales son convertidas en cuero.

Es, por tanto, la tienda o taller donde se llevan a cabo las diversas tareas que componen el mencionado procedimiento de transformación. En concreto podemos decir que el mismo se compone de cuatros fases: la limpieza, el curtido, el recurtimiento y el acabado.

Asimismo es muy importante descubrir que las pieles pueden llegar de muy diversas formas a la curtiembre lo que supondrá que en función de ello sea necesario iniciar el mencionado procedimiento con unas u otras tareas. De esta forma lo habitual es que llegue de dos formas: bien recién sacado del animal lo que se conoce como “cuero fresco” o bien después de un proceso de salado mediante el cual tiene lugar la deshidratación del mismo.

A partir de ese momento comenzará todo un singular proceso que tiene un claro objetivo: convertir a las pieles en cueros duraderos y que no se descomponga ni por acción de mecanismos fisiológicos ni tampoco por mecanismos de tipo físicos. Por ello es habitual el uso de una serie amplia de sales y productos ácidos de diversa índole.

Esta singular tarea es realizada por los curtidores, unos profesionales que se encuentran sometidos a una importante serie de consecuencias físicas como pueden ser la dermatitis, que actualmente es el principal problema al que se enfrentan. No obstante, existen otros que son consecuencia de la continua exposición a los diversos productos químicos empleados y también al polvo.