Concepto de decoro

Para encontrar el origen etimológico del término decoro tenemos que marcharnos al latín pues allí es donde este se encuentra. Más exactamente se halla en la palabra decōrum.

Una vez determinado este tenemos que exponer que el concepto que ahora nos ocupa cuenta con diversas acepciones, no obstante, la más importante de todas ellas es la que determina que se emplea para hacer referencia al honor o al respeto que se le otorga a una persona en cuestión, bien por su dignidad o bien por la familia en la que haya nacido. En este sentido, una frase que sirva de ejemplo puede ser la siguiente: El caballero trataba con el máximo decoro a su rey.

De la misma forma, podemos subrayar que este término es utilizado de igual forma como sinónimo de pureza o recato. Es decir, vendría a referirse a la actitud de respeto a la moral que mantiene una persona, especialmente en el ámbito sexual. Así, podríamos decir: Luisa se caracterizaba por un decoro intachable.

Y así llegamos a una nueva acepción del concepto expuesto. En concreto, también puede usarse para describir el nivel mínimo de calidad de vida que tiene que tener una persona para que la dignidad de la misma esté a flote en todo momento. Ejemplo de ello sería la siguiente oración: Pedro no tenía un gran trabajo pero conseguía el sueldo suficiente para vivir con decoro.

Además de todos estos significados habría que subrayar que decoro también se utiliza más específicamente en áreas como la literatura o la arquitectura. Un arte este último en el que decoro viene a describir a un sector del mismo que se encarga de mostrar cómo deben adecentarse las construcciones para conseguir que estas tengan una apariencia que se adecúe a la perfección al destino para el que se van a usar.