Concepto de distinto

La palabra distinto se originó en el vocablo latino “distinctus” para referirse a todo aquello que no se reconoce como igual o parecido a otra cosa o ser vivo. Sin embargo, el concepto de distinto suele estar cargado de subjetividad, y referirse a aspectos parciales de lo que es objeto de comparación. Por ejemplo, decimos este niño es muy distinto o diferente de este otro: uno es rubio y otro moreno, uno es alto y otro bajo de estatura, uno es estudioso y respetuoso y el otro no, etcétera. Sin embargo, a pesar de ello, cuando comparamos como en este caso, algo o alguien con otro que pertenece a la misma especie, esta identidad hace que no sean distintos en esencia. Esa esencia, en este caso, humana, es lo que iguala a todas las personas en sus derechos, pero sin embargo debemos reconocer que al ser seres irrepetibles y únicos en nuestra individualidad, también somos diferentes o distintos unos de otros.

En las cosas, distinto suele decirse de aquello que se diferencia del resto, tal vez no en todos sus aspectos, sino en algunos (por su creación, diseño, textura, sabor, aroma, función) que hace que ese objeto se perciba como único y no confundido con el resto. Ejemplos: “Este modelo de vestido es distinto, de diseño exclusivo”, “Este perfume tiene una fragancia distinta e incomparable” o “Esta comida tiene una sabor distinto a todo lo que probé hasta ahora”.

Socialmente sin embargo, lo distinto suele verse como peligroso, amenazador, perturbador u objeto de bromas, incomprensión o rechazo, y eso es lo que sucede con las minorías, que son en muchas ocasiones, objeto de discriminación. Ejemplos: “Tengo una distinta orientación sexual y eso me trajo varios inconvenientes a nivel laboral, para conseguir empleo”, o “En mi clase soy la única de raza negra, y mis compañeros me hacen sentir distinta, aunque yo sé que no existen diferencias entre nosotros como personas”.