Concepto de eficacia

La palabra eficacia, del latín “efficacia” se compone de los siguientes términos latinos: el prefijo de exterior “ex” y el verbo “facere” que significa “hacer” más el sufijo de cualidad “ia”.

La eficacia es la posibilidad de que la acción del agente logre el resultado que se ha propuesto. Cuando ese efecto se consigue decimos que fue eficaz. Por ejemplo: “El remedio demostró su eficacia al curar a todos los enfermos a los que se lo administró”, “Incorporar un examen integrador a fin de año logró que los alumnos relacionaran todos los contenidos; su eficacia fue reconocida por educadores y educandos”.

Concepto de eficacia

Comparte su etimología con eficiencia, del latín “efficientia” que es la suma de los menores recursos bien administrados que generan la posibilidad de obtener el resultado eficaz. Lo eficaz no siempre es eficiente pues tal vez se logró el fin pero se emplearon mayores recursos o con más costo que lo necesario. Por ejemplo: “Juan es un empleado muy eficiente, hace sus tareas muy rápido y bien, en cambio Miguel es eficaz, ya que hace su trabajo bien, pero le lleva mucho más tiempo, le falta eficiencia”. También se aplica a ideas o decisiones: “Tuve la eficaz idea de compararme un lavarropas para tener más tiempo para mí” o “La decisión más eficaz para combatir el estrés son unas largas vacaciones”.

En conclusión lo más aconsejable es reunir eficiencia y eficacia si se quieren obtener los mayores logros.

Puede tratarse también de acciones realizadas por herramientas o maquinarias, por ejemplo: “Me gustaría averiguar cuál es el aparato de gimnasio más eficaz para bajar de peso”.

La eficacia no siempre se refiere a acciones o resultados éticamente correctos, como el caso de venenos o armas que resultan muy eficaces para matar, o planes de fuga carcelaria muy ingeniosos y eficaces, que logran que los delincuentes recuperen ilegalmente su libertad.