Concepto de emanación

La emanación es la acción y el efecto de emanar, verbo que procede del latín “emanare”, integrado por el prefijo “e” que indica “desde” y por “manare” con el significado de manar o brotar.

Muchos cuerpos emanan olores, sonidos o fluidos, algunos positivos, agradables y beneficiosos, como el aroma que emana de las flores, el canto que emana de los pájaros, los suspiros que emanan de los labios de un enamorado, o el aire que emana de un ventilador en un día caluroso; pero en otros casos las emanaciones pueden ser desagradables y hasta tóxicas, por ejemplo: “Del hocico de mi perro emana un olor insoportable”, “Ten cuidado con las emanaciones de gas, revisa periódicamente tu cañería”, “Fueron muy dramáticas las consecuencias de la erupción del volcán ya que hubo emanación abundante de lava”, “Por el caño roto emanó tanta agua que la casa se inundó” o “Por la emanación de gases tóxicos hubo muchas personas hospitalizadas”.

Concepto de emanación

Se puede hablar también de emanaciones inmateriales, de palabras ideas o de sentimientos: “Las palabras que emanaron de su boca resultaron muy reconfortantes para mí”, “Juan dejó emanar sus sentimientos tras la dura pérdida, y rompió en llanto”, “De tu mente emanan ideas muy creativas”.

En la filosofía neoplatónica, en especial en Proclo y Plotino, se habla de emanación, para referirse a un origen, una realidad suprema, de lo que todo parte, y que se despliega en otros sin perder su esencia. El nuevo ser ya estaba contenido en aquel del que emanó pero aparece en una forma nueva. Se diferencia del creacionismo, pues si bien en esta concepción Dios es el origen y creador del mundo y sus criaturas, éstas no participan de su propia naturaleza, no emanan de su ser, sino que son su producto, su obra.