Concepto de eólico

Eolo o más precisamente en griego “Αἴολος” era el amo de los dioses del viento en la mitología griega, y residía en una isla, del grupo de las Eolias situadas en el mar Egeo, de acuerdo al relato de Homero en la “Odisea”. Lo acompañaban morando junto a él, su docena de hijos, en número igual de mujeres y varones, que habían conformado seis parejas incestuosas. Eolo había recibido del padre de los dioses, Zeus; la potestad de ejercer el control sobre los vientos, que era cada uno, un dios, a los que podía contener o liberar a su arbitrio.

Concepto de eólico

De este origen nació la palabra eólico que alude a todo aquello que tenga alguna relación con los vientos, en especial aplicada a la energía que puede aprovecharse de ellos, llamada justamente eólica, y que fue conocido su aprovechamiento desde tempranas edades históricas. En Afganistán ya se construyeron molinos en el siglo VII, y en Europa se conocieron cinco siglos después. Son artefactos con aspas que se mueven por la fuerza del viento, y hacen que esa energía eólica convertida en mecánica, conectada a ciertas máquinas, pueda aprovecharse para extraer agua o molienda de granos (de trigo, de arroz, de sal). Los molinos de viento son muy populares en España, e incluso se los recuerda por la anécdota relatada por Cervantes entre las aventuras de su legendario Quijote, peleando contra los molinos de viento.

La fuerza del viento o eólica genera energía cinética pues se origina por movimiento, produciendo que en el cuerpo que la recibe, ocurra aceleración.

La más importante función de la energía eólica en los tiempos presentes en la generación de electricidad, a través de los aerogeneradores, que cuentan con turbinas que son movidas por la acción del viento, y que contribuyen al ahorro energético, el cuidado del ambiente y además, es un recurso renovable.