Concepto de erudito

Si buscamos el origen etimológico del adjetivo erudito, lo hallamos en el latín “eruditus”, vocablo integrado por el prefijo de exclusión “ex” y por “rudis” que se refiere a algo rudo, sin pulir, tosco. Es por ello que un erudito es aquella persona que no es ruda y tosca sino que se ha instruido y cultivado, habiendo alcanzado el dominio de la cultura general de su época o en un aspecto particular de la misma.

Se trata de personas que le dedican mucho tiempo a la lectura y estudio, teniendo además potencial natural para destacarse en actividades intelectuales.

Concepto de erudito

En la antigua Atenas, los eruditos eran los sabios o filósofos que dominaban todo el saber de la época y siempre estaban dispuestos a conocer, abriendo su mente a nuevas experiencias, buscando respuestas a preguntas que no cesaban de hacerse, lo que podían realizar porque estaban exentos de realizar otros trabajos. Su función era dedicarse al ocio creador, reservado solo a un grupo de personas dotadas según ellos de una capacidad especial para encontrar verdades.

En la época del Humanismo, donde el hombre vuelve a preocuparse por la adquisición de nuevos conocimientos, sobresalieron varios eruditos entre los cuáles cabe destacar a Leonardo da Vinci, que se destacó como pintor, ingeniero, arquitecto, botánico, escultor, etcétera.

El erudito tiene conocimientos profundos y sólidos que lo destacan del común de la población. Ejemplos: “El erudito orador sorprendió a los presentes al responder preguntas no solo de su especialidad sino de temas diversos” o “El erudito cirujano creó nuevas técnicas quirúrgicas demostrando su amplio conocimiento médico, teórico-práctico”, "Einstein fue un científico erudito".

En una ciencia específica la erudición es reconocida oficialmente en aquellos que alcanzan el máximo grado académico que en general es un Doctorado.

Los que son reconocidos como eruditos en un campo del conocimiento son quienes son jurados en concursos sobre el tema, brindan conferencias y corrigen tesis doctorales de sus colegas.

La representación de la erudición nos la presenta con un rostro adusto y severo. Un libro ocupa una de las manos, y la otra sostiene una vara con la que mide y juzga los conocimientos ajenos, ya que tiene la autoridad para hacerlo.