Concepto de estación

La etimología de la palabra estación la hallamos en el latín “statio” con el significado de estar estático, detenido, quieto, permanecer en un sitio.

Es por eso que llamamos estaciones, al lugar donde arriban los transportes públicos de pasajeros, pues allí quedan detenidos por un tiempo, para que suban o bajen pasajeros o mercaderías, o para que se realice el mantenimiento del móvil. También se llaman estaciones, a las emisoras de radio; y estaciones de servicio, son los lugares donde los automovilistas o motociclistas cargan combustible o verifican el buen estado de sus vehículos. También poseen en muchos casos instalaciones sanitarias y lugres para comer, lo que permite en viajes largos, poder realizar paradas durante la travesía.

Concepto de estación

Un caso particular de estaciones, son las espaciales, puestas en órbita terrestre; donde los astronautas estadounidenses o los cosmonautas rusos aprenden a vivir en el espacio, y sirven para realizar investigaciones científicas. En cooperación entre ambos Estados, y otros países, como Japón y Canadá, se halla en construcción desde el año 1998, la Estación Espacial Internacional, y es posible que se encuentre orbitando hasta el año 2016.

Cuando el calor o el frío quedan por un tiempo del año concentrados en un lugar, se llama a cada período de ese tiempo, que es trimestral, estaciones. Son cuatro durante el año y se ocasionan por el ángulo que genera la Tierra al rotar sobre su eje; y con motivo de esa inclinación, el Sol impacta con más intensidad en uno de los hemisferios provocando el verano, siendo invierno en el otro hemisferio donde las radiaciones tienen una incidencia oblicua. Las estaciones intermedias son la primavera y el otoño.

En la antigüedad romana, el tiempo de calor se llamaba “veris”, de donde surgió nuestra palabra verano, y la fría, el “hibernum”, de donde se derivó nuestro vocablo invierno. Luego diferenciaron dentro del “veris”, un primer verano, al que llamaron prima vera, y luego uno que le seguía y anticipaba la llegaba del “hibernum”, al que llamaron “autunnus” (otoño).