Concepto de falso

La palabra falso, en su etimología, nos remite al latín “falsus” aludiendo a lo que es contrario a lo verdadero, pero que tiene apariencia de serlo. Lo falso es un calificativo negativo, puesto que es engañoso, mentiroso y por ende no confiable.

Puede estar referido a cosas, como cuando hablamos de un anillo de diamantes falsos, o un cuadro falso; a negocios jurídicos, como por ejemplo testamentos falsos; a sentimientos, cuando fingen amarnos o estimarnos; a parentescos: falsos padres, hermanos, primos, etcétera. Lo falso puede por mucho tiempo ser tomado como verdadero, hasta que la hipótesis tomada como válida demuestre ser errónea. La ciencia ha demostrado muchas veces que lo que actualmente damos por cierto, puede ser falso en el futuro, como sucedió por ejemplo con la teoría geocéntrica.

La falsedad, en ocasiones puede constituir un delito, como cuando se le imputa a alguien haber testificado falsamente, o sea, declarar haber visto y oído cosas diferentes a las que en realidad presenció, o haber estado en un lugar donde nunca se estuvo, o por el contrario negar haber estado, etcétera, teniendo como consecuencia, obstruir el fin de la justicia de hallar la verdad de lo acontecido.

Otro caso de falsedad punible es la falsedad ideológica, que consiste en la adulteración de datos que constan como correctos sin serlo, en documentación pública o privada verdadera (por ejemplo, se completa una declaración jurada en una planilla auténtica, para obtener una exención de impuestos, diciendo que no se tiene propiedades cuando sí se es propietario) Cuando la falsedad es del documento en si mismo, total o parcial se trata de falsedad material (por ejemplo, se presenta un documento que acredita identidad, no emanado de los funcionarios a quienes corresponde emitirlos).