Concepto de genérico

Partiendo del vocablo latino “genericus” surgió esta palabra en español, que hace referencia a lo general, lo referente a todos, diferenciándose así de lo específico e individualizado.

Cuando decimos que estamos refiriéndonos a algo genérico, es porque no aludimos a un miembro determinado de la especie, sino a la totalidad. Ejemplos: “los alumnos festejan el día del estudiante”; “las mujeres reclaman más derechos”; “los pájaros alegran el ambiente con sus cantos”. Así, “alumnos” “mujeres” y “pájaros” usados en los anteriores ejemplos, son palabras genéricas, pues no aluden a nadie en particular. También se alude con algo genérico a lo que es común a todos o algún sector en su conjunto: “la epidemia afectó al pueblo, genéricamente”.

Se emplea en el ámbito farmacéutico para referirse aquellos medicamentos que utilizan una droga base o principio activo, idéntico a otros elaborados por algún laboratorio que le da su nombre comercial, y por eso cuesta más caro. Es por ello que a igual calidad, los medicamentos genéricos compiten en precio con los que poseen una marca reconocida en el mercado, y su eficacia es idéntica. Poseen la misma manera de administración y está fraccionado o permite fraccionarse en idénticas dosis. En España no existe tal competencia, como sí ocurre por ejemplo en Argentina, pues allí los genéricos y los medicamentos con nombre comercial deben legalmente venderse al mismo precio.

Existen nombres comerciales en diferentes productos, que se han impuesto como el nombre genérico de esas manufacturas (valen para todas) aunque pertenezcan a otras marcas, por ejemplo: birome, curitas, PC o aspirina.