Concepto de impotencia

Del vocablo latino “impotentĭa” se deriva el término español impotencia, compuesto por la partícula negativa “in” y por “potentia” que puede traducirse como “poder”. La impotencia por lo tanto es una condición de omisión por la cual quien la padece no puede realizar, sentir, expresar o solucionar algo. Ejemplos de uso: “la impotencia me invade, siento que no puedo salir de esta crisis existencial que me agobia” o “me da impotencia ver el sufrimiento de tanta gente a causa de los desastres naturales, y no poder evitarlo”. La impotencia va en general acompañada de angustia, frustración, y fatalismo. Puede exteriorizarse con llanto, accesos de cólera, sueño excesivo, etcétera.

Concepto de impotencia

En materia sexual, la impotencia hace referencia a la imposibilidad masculina de lograr la erección durante las relaciones sexuales, producida por causas psicológicas, enfermedades como la diabetes, traumatismos, o deberse a la acción de ciertos medicamentos, como algunos antihipertensivos, antidrepesivos u otras drogas psicoactivas. Situaciones traumáticas como la partida de un ser querido, el estrés laboral o la pérdida del empleo pueden también ser causales, siendo necesario el tratamiento médico y psicológico adecuado. Es también usado el vocablo como sinónimo de esterilidad, que permite realizar el coito pero no procrear.

Las mujeres también pueden sufrir impotencia sexual al no lograr la satisfacción durante el coito, que en general se deben a enfermedades, o en la mayoría de los casos a situaciones traumáticas previas, falta de confianza en su pareja o a trastornos psicológicos.

Los medicamentos para tratar la impotencia tanto femenina (actualmente en estudios preliminares) como masculina, se basan en lograr la dilatación de los vasos sanguíneos.