Concepto de ingenuidad

Ingenuidad se corresponde con la calidad de ingenuo, palabra derivada etimológicamente del latín “ingennus”, palabra compuesta, que se integra por el prefijo “in” con el significado de “dentro” y por “genus”, linaje. En la Antigua Roma, donde existía la institución de la esclavitud, los hombres libres eran los únicos seres humanos considerados personas o sujetos de derecho. Sin embargo, entre éstos se diferenciaban los que habían nacido libres y jamás perdieron esa condición, que se llamaban ingenuos; de los libertos, que alguna vez habían sido esclavos y pudieron salir de esa situación por obra de la ley o porque el amo les concediera la manumisión.

Concepto de ingenuidad

En la actualidad a la ingenuidad se la asocia con quien carece de picardía, con quien es naturalmente proclive a ser engañado. En la niñez la ingenuidad es una característica propia de su falta de experiencia, y les otorga a los pequeños, candor y ternura; pero en la adultez, tener ingenuidad es peligroso, pues se queda expuesto a la malicia de los pillos. No es sinónimo de bondad o generosidad, aunque en general coinciden en la misma persona, sino de credulidad, pues alguien puede ser muy bondadoso y caritativo, y sin embargo no caer en argucias y trampas. Ejemplos: “es ingenuo creer que te pagará tanto dinero por un trabajo tan sencillo” o “Juan es demasiado ingenuo, cree todas las mentiras de su esposa”.

En la Literatura, la ingenua es un personaje típico, muy característico de los cuentos infantiles, como la ingenua Caperucita Roja, engañada por el temible lobo. En general la ingenua es representada por una dulce damisela, seducida por libertinos desalmados. Un ejemplo es “Lolita”, una novela publicada por primera vez en 1955, del autor Vladimir Nabokov, de nacionalidad rusa, donde la protagonista de escasos doce años, es el objeto de amor de un hombre de mediana edad, marido de su madre.