Concepto de inherente

La palabra inherente procede en su etimología del latín “inharentis” palabra integrada por el prefijo “in” = “dentro” y por el verbo “haerere” = “pegado o unido”.

Lo inherente necesita de la existencia de dos o más cosas, materiales o inmateriales, y que se encuentren unidas en forma estrecha o inseparable, para hacer del objeto lo que es, o para cumplir su función.

Existen ciertos derechos principales que poseen facultades inherentes a su uso y goce, por ejemplo, el derecho de propiedad lleva inherente el derecho de su transmisión, el derecho de constituir domicilio posee como inherente el derecho de cambiarlo.

Concepto de inherente

Con respecto a un tema o argumento, los contenidos inherentes son los relacionados con lo que se trata en el asunto principal. Por ejemplo: “es inherente al tema del desempleo, estudiar las políticas de Estado que se han llevado a cabo hasta el presente, para crear fuentes de trabajo”.

La naturaleza de los seres vivos, hace que ciertas características sean inherentes o inseparables de cada especie, por ejemplo: “la ferocidad es un rasgo inherente de los tigres”, “es inherente al temperamento del gato ser cariñoso, aunque algunos son la excepción a la regla” o “los seres humanos tienen una personalidad inherente que diferencia a uno de otro, y todos a pesar de sus diferencias poseen derechos naturales inherentes”.

Los rasgos inherentes a la personalidad de un sujeto, que lo determinan, son llamados por el psicólogo estadounidense Gordon Allport (1897-1967) rasgos cardinales. Los que son inherentes a un ser humano pero no tan decisivos sino que sirven para incluirlo en ciertas categorías (agresivo, solidario, tranquilo) son los centrales; y los que aparecen a veces y por lo tanto no determinan su conductas (no tienen inherencia) son los rasgos secundarios.

En gramática hace a lo inherente de un vocablo, por ejemplo su género, pues aunque lo usemos en diversos contextos, los que son femeninos o masculinos no lo varían.