Concepto de iniciativa

La palabra iniciativa proviene etimológicamente del latín “initiātus”, palabra integrada por el prefijo “in” = “dentro” o “interno” y por “initium” = “comienzo”. Por ello podemos decir que la iniciativa es un poder o facultad interior que hace que algunas personas inicien proyectos propios o busquen soluciones a problemas de modo autónomo y con decisión de cambio.

Quienes poseen iniciativa son los que conducen al progreso propio y social cuando su proyecto de acción es bueno, pero esto puede ser negativo, pues no podemos dejar de reconocer que hay quienes tienen mucha iniciativa para aprovecharse de la ignorancia de los demás, para engañar a crédulos o para aprovechar oportunidades para cometer ilícitos o inmoralidades.

Concepto de iniciativa

La iniciativa positiva es una capacidad muy valorada en las empresas, pues las personas que la tienen, están continuamente buscando mejorar la calidad de sus productos, desafían a la competencia con sus ideas renovadoras, hallan nuevas estrategias de venta, etcétera. Los que tienen iniciativa son los primeros en hacer algo, en cambiar su realidad si no les satisface. No esperan que las oportunidades lleguen, sino que salen a buscarlas.
Sin embargo, a la iniciativa debe unírsele para generar el éxito empresarial, una visión realista y el esfuerzo constante, pues puede haber personas que tengan grandes ideas pero que no se ajusten al contexto, o que una vez puestas en marcha el trabajo que demanda su continuación los agote, y la iniciativa que parecía prometedora, fracase.

Jurídicamente la iniciativa popular, es un mecanismo constitucional que permite al pueblo mayor participación democrática, por ello se lo considera un medio que convierte a las democracias indirectas en semi directas, pues permite a los ciudadanos, cuando se reúnen cierta cantidad de firmas que lo avalen, presentar un proyecto de ley, para ser tratado por el Congreso o Parlamento. Esto está permitido entre otros países, en Alemania, España, Estados Unidos, Colombia y Argentina.